FORTIN YUNKÁ
No recuerdo la fecha exacta, pero ya había empezado el siglo XX. Era una siesta polvorienta, cuando no había sombra ni debajo de los árboles de un sol implacable y un terrible calor, en la frontera norte de nuestro territorio, actualmente provincia de Formosa.
En un caserío remoto, llamado Fortín Yunká, todos estaban tomando su siesta y, entraron los tobas , pueblo originario,y mataron a todos en lo que se conoce como el último malón. Sólo se salvaron dos bebes que pudieron esconder en un horno de barro, a los que yo llegué a conocer, ya mayores , una enfermera y un suboficial.
Hombres son hombres, aborígenes o no, y sus acciones son curiosamente similares. Por eso, no acuso ni justifico los hitos humanos históricos.
BRAVO!!!!👏👏👏👏👏
ResponderEliminarLaura.
Gracias por recordar estas pequeñas gotitas de historia. Siempre serán bienvenidas.
ResponderEliminarMuy buen relato. Vale la pena investigar mas por mi cuenta. Gracias
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