Otoñal
Mansamente,
llega el otoño, casi sin darnos cuenta, que es una buena manera de aquietar el
alma para encontrar el sendero que buscaba para retomar lo que había pausado
hace un tiempo. Estamos en un momento en el que hay sucesos que, van tomando
estado público con los medios de comunicación que, hasta no hace tanto tiempo
no disponíamos y las noticias en vértigo de
palabras e imágenes, con un acoso de miles y miles de informaciones que
no nos dan tiempo para distinguir si son verdaderas o falsas por la velocidad
con que se difunden; y quizás no todos tienen el octanaje necesario para
procesarlas.
El tiempo, como el aire y el agua, son elementos de uso exclusivo del
ser humano y su entorno, que por su utilización se nos hacen simples y
cotidianamente sencillos, aunque nunca se ha podido crear o sintetizar ninguno
de ellos.
Y para hablar de Cristo en la era que nos toca vivir, en la que hay
tanta gente que no sabe quién es, que lo detesta o no le importa, hay que
abordar a quién sea como en el primer siglo, a la manera de Jesús, allanando el
camino, con objetividad, sin dar por sentada ninguna respuesta a ninguna
pregunta, inclusive con parábolas de estos tiempos cuidadosamente, porque en
estos tiempos, la gente va a querer comprender ávidamente Su Palabra y
dolorosamente no va a disponer de muchos sitios donde hallarla.
Históricamente Jesús nace de una virgen -María- una jovencita de
alrededor de 14 años comprometida con José, no casada. Su embarazo fue
sobrenatural, asumiendo María con su decisión y obediencia, las posibles
consecuencias sociales que le quedarían de por vida a ella y a su hijo al
casarse ya embarazada, con José.
Con este asombroso relato, nos asomaremos con respeto al comienzo de lo
que más tarde dividiría a la humanidad: ACDC, antes de Cristo y después de
Cristo. Voy señalando esto por si alguien no lo supiera. Y, si a alguien
pudiera interesarle, está registrada la presencia de Cristo, por ejemplo en
“Las Guerras de los Judíos”, del historiador romano Flavio Josefo de esas
épocas, impensadamente tendencioso, y varios otros testimonios válidos que lo
mencionan.
Y solamente son tres años, desde los
treinta a los treinta y tres, el tiempo que necesitó Jesús para llevar a cabo
la tarea que debía cumplir; y tengo que referirme al real motivo del principio
de la Historia, con la presencia del hombre- Adán y Eva –los nombro así porque
Dios creó primero a Adán y, tomó de su costado para crear a Eva, y fueron dos
de uno, no dos en uno!
El tema de la Caída y expulsión
del Paraíso, creo que es imprescindible para explicar la presencia de Jesús en
la tierra y dimensionar lo terrible de la maldición y su alcance, a toda la
Humanidad, tanto como para que fuera necesaria la inmolación del Último, Final
y Perfecto Sacrificio del Hijo de DIOS como perfecto hombre, para la Redención de
tantos, y tantos para los cuales no significa absolutamente nada!
Entramos en un terreno donde se
mezcla en el Unigénito Hijo de DIOS, Su condición totalmente divina, de la que
se desprende completamente, para asumir totalmente Su condición humana para
validar toda Su vida, pasión y muerte, enfrentando el Último y Perfecto
Sacrificio para sellar con el derramamiento de Su sangre, el Nuevo Pacto de la
Redención de la Humanidad caída, para el perdón de los pecados. El Nuevo
Testamento, o Nuevo Pacto, contiene Los cuatro Evangelios que relatan los
hechos y palabras de Jesús en los ojos de sus Apóstoles que convivían con ÉL y
que nos dan un fiel testimonio en sus
escritos. Su Doctrina es simple, de manera que todo lo que predica está al
alcance hasta para el menos ilustrado.
Jesús estaba en contacto con personas de todo el arco social y en esa
época, era algo escandaloso, pero Su Palabra también llegaba a unos y otros.
Sus Apóstoles, sin ir más lejos, a veces también necesitaban de las parábolas
para entenderlo y ahora, nosotros no estamos mucho más lejos que ellos. Y es
lógico, porque la gran mayoría hemos crecido en hogares con formación religiosa
y, por lo tanto, muchas cosas de esa formación terminaron siendo costumbres,
como lavarse las manos, caminar o respirar, sin fundamentos de madurez más
profunda. Sin cuestionamientos, sin dudas, sin pedir explicaciones, sin
animarnos a leer la Biblia, donde hubiéramos encontrado muchas respuestas! Yo
empecé a los 60 años y no fue tarde. Al asomarme a un terreno que conocía sólo
superficialmente, me encontré con lugares que ampliaban conceptos muy
incipientes que yo tenía de la vida de Jesús, en profecías del Antiguo
Testamento que describían con todo detalle anuncios de la aparición de Jesús
ciento de años antes, por ejemplo el libro de Isaías pormenorizando el
Sacrificio de la Cruz, y leer la Biblia desde aquellos lejanos tiempos, nos
ayuda a comprender mucho de lo que nos está tocando vivir en estos momentos de
tanta turbulencia. Aunque sé que la Biblia tiene mala prensa, porque es larga,
vieja y parece difícil de entender, no lo es tanto; tal vez en tiempos atrás,
no había tanta información y
disponibilidad o acceso a diversos temas y si nos asomamos a la Biblia, que
ahora está en distintos formatos y escrita en el idioma actual, todos esos
preconceptos pierden sentido.
Porque si hay una importante mayoría que se autodenomina cristiana, debe
haber mucha gente que usa mal esa palabra porque si el mismo Señor Jesucristo
dijo “Si me amas, cumple con Mi Palabra”, detrás de eso todos deberíamos
coincidir. Pero vemos en cambio diversidad de matices y denominaciones, cuando
todos creemos en el mismo Jesús!
Nadie es juez de nadie en este tema y cada uno tiene su propia cuenta
absolutamente intransferible con Dios y deberá dar sus razones por ella ante
Quien corresponde.
Lo que tenía pensado era hablar de Jesús, de Su relación conmigo desde
que era una niña de primer grado en el colegio de las hermanas carmelitas
descalzas. Ellas nos daban una información sobre ese Jesús lleno de amor y bondad,
y que nos animaban a escuchar con atención, relatos bíblicos con palabras
simples. Jesús era bueno, no tonto. Un par de años después, en ese mismo
colegio, tomé la Primera Comunión y ya teníamos la historia Sagrada con léxico
más ajustado y la descripción del bien y del mal y de nuestra responsabilidad
de encarar los Diez Mandamientos empezando a ejercitar el famoso libre
albedrío, porque a los nueve años los niños tienen la noción del bien y del
mal, y no me digan que no es así porque mi memoria no me falla con respecto a
esas cosas!!!
Esta reseña de mis inicios como creyente tiene un montón de pausas, yo
diría que no eran pausas de dudas o de incredulidad. Simplemente esos tiempos transcurrieron
sin que afectaran mis principios de fe. Ya estudiaba en una escuela del Estado.
Y cuando nos casamos, con mi esposo fundamos una familia básicamente católica,
con nuestros hijos (6), y con ellos íbamos a misa los domingos. Todos ellos
bautizados y, a su tiempo, todos casados por iglesia. Y volvimos a ser dos como
al principio.
Con unos trazos gruesos y desprolijos, es el relato de ese cambio
espiritual de nuestro matrimonio, al mismo tiempo los dos, con nuestra lectura
inicial de la Biblia. No lo consideramos una apostasía, ya que nuestro Dios era
el mismo y el Señor Jesucristo era la Segunda Persona de la Santísima Trinidad,
Dios verdadero como el Padre y el Espíritu Santo que había conocido de niña con
las monjas carmelitas. Fue un despertar a un conocimiento más grande de lo que
ya veníamos sabiendo. No borrando, añadiendo con mente adulta conocimientos
necesarios para ir avanzando y completando verdades dispersas, porque sin la fe
no es posible agradar a Dios.
Voy descubriendo a un Dios, mi Dios, que es imposible contener en una
mente humana; infinito, inconmensurable, todopoderoso, perfecto, por eso es
Dios!!! Cuyo amor, misericordia y paciencia sobrepasa cualquier suposición
mental de hombre, humana! Y, he aquí que todo eso, sobrenatural, me hace ver
por qué no es tangible ni mutante, en contraste con mi condición de ser creado que
acepta la realidad de la Creación, por un SER infinitamente capaz,
todopoderoso, que me creó de la nada, nada más que por amor. Por eso yo creo en
ÉL!
Pero la doctrina, que Jesús desparrama en esos tres años, lo
revolucionario con respecto al mundo antiguo que vivía con humanos esclavos de
humanos, mujeres destinadas a la sumisión sin reconocimiento como personas,
salvo que tuvieran linaje real. Y en el caso del pueblo de Israel, atados a
estricto código de leyes y procedimientos, que muy de vez en cuando eran
observados y, perdón por los saltos históricos, en la época del dominio de los
romanos, tenían además la dependencia política y social de sus conquistadores.
Ese era el escenario político y social en el que hace SU aparición
Jesús, Verdadero DIOS y Verdadero Hombre, para cumplir SU misión para con TODA
la Humanidad, entonces ÉL se dedica a decodificar con SU vida, la Torá, el
Pentateuco o sea, los cinco Libros primeros de la Biblia. Pero, ante las
acusaciones de la jerarquía religiosa de aquellos tiempos, aclara puntualmente
que ÉL no ha venido a derogar sino para cumplir toda la Palabra de la Torá y de
los Profetas. Y los confronta con su hipocresía de no vivir de acuerdo con la
Ley y obligar al pueblo a seguirla con severas penas si no lo hicieren.
Se podría suponer que si todos los cristianos tuviéramos la misma
Biblia, deberíamos tener un mismo relato en lo que leemos, y no es así. En el
libro del Éxodo 20, DIOS entrega a Moisés las Tablas de los 10 Mandamientos que
dicen: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de
servidumbre. 1) No tendrás dioses ajenos delante de mí. 2) No te harás imagen,
ni ninguna semejanza de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra,
ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás;
porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los
padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me
aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis
mandamientos. 3) No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará
por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 4) Acuérdate del día de
reposo para santificarlo. 5) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días
se alarguen en la tierra que Jehová te da. 6) No matarás. 7) No cometerás
adulterio. 8) No hurtarás. 9) No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
10) No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo,
ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu
prójimo.”
Hasta acá la Palabra de DIOS. Y muchos se asombrarán porque Los Diez
Mandamientos que nosotros aprendimos en el Catecismo, era una versión muy
resumida, tal vez para que fuera adecuada a nuestros pocos años; pero a los 20,
40, 60, etc. seguíamos consumiendo de lo mismo, de manera tal, que los que nos
hemos confesado bajo esa “ley”, hemos quedado seguramente con varias cosas en
el tintero, creo yo…
Y ese DIOS tan severo y temible, pastorea esa gente que en su ignorancia
casi prehistórica, no era constante con la observancia en esa manera de formar
la calidad única del Pueblo Elegido por DIOS. En la Biblia tenemos
pormenorizado el tortuoso camino de la Humanidad desde esos inicios, y nos
encontramos con un fiel libro de historia, además.
AC/DC
Imaginemos el lugar, y la cantidad de
personas, sólo hombres, no mujeres o niños, tal como se calculaba entonces cuando
se hablaba de multitudes, 5.000 hombres ¡sin contar mujeres y niños! Y Jesús
predica allí las famosas
“Bienaventuranzas” (Evangelio de San
Lucas, Capítulo 6, versículos del 20 al 26), parado en un lugar alto, por
supuesto sin megáfono, ni equipo de sonido alguno, ¡Y SU Palabra llegaba a
todos! Les sugiero que lean ese texto y comparen con los Diez Mandamientos; y
vayan conociendo cómo predicaba Jesús, porque ÉL decía: “Porque el Hijo del
Hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido” (San Lucas 19:10).
Físicamente
era uno más de muchos, y Sus apóstoles provenían de variados estamentos
sociales, mayormente pescadores. ÉL mismo, seguramente tenía el mismo trabajo
que tenía Su padre terrenal, que era carpintero y hasta los 30 años, tuvo una vida
normal en la familia de José y María, con varios hermanos y hermanas, que
fueron naciendo después que María termina su virginidad cuando el Nacimiento
Sobrenatural del Primogénito: Jesús.
De joven y no tanto, recuerdo que yo era bastante “boca sucia” delante
de cualquiera y, al adquirir, no una nueva religión, sino una relación más
íntima con Jesús, dejé esa manera de hablar casi naturalmente; y me sentí más
madura y que no precisaba esas palabras para enfatizar lo que decía. Al
principio, era como estar enamorada, y necesitaba contarles a todos el
descubrimiento y a veces me ponía realmente pesada. Y después me di cuenta que
a todos les pasaba lo mismo.
Mentir o criticar tuvieron rango de pecado como matar o robar, porque
rompían nuestra relación con Dios de la misma forma; y no era por
temor al castigo sino que, a partir del Sacrificio de la Cruz para la redención
de nuestros pecados, estábamos despreciando ese acto de Amor supremo del que
había muerto para borrar nuestras culpas!! Y si caemos, dada nuestra condición humana
pecadora, ÉL perdona siempre a un corazón verdaderamente arrepentido.
¡Y vaya que me perdonó mis pecados; después de tener 6 hijos, me hice tres
abortos! Y estando en oración, de repente recordé eso de lo que ni me acordaba,
caí de rodillas llorando mucho pidiendo perdón a Dios por haber dispuesto de
esas vidas que eran de ÉL, que les había privado sentir nuestro amor, el de sus
hermanos y lo que hubieran sido en el
futuro, y sentí SU perdón, SU gran Amor y SU Paz.
Eso no fue lo único ni lo último, tan sólo para mostrar lo que hace SU
infinita misericordia, cuando nos damos cuenta y admitimos nuestro pecado y
humildemente solicitamos el perdón tan esperado, para deshacernos de esas
deudas impagas que, sin querer vamos acumulando y nos alejan de la meta final y
nos limitan esa “vida en abundancia” que nos ofrece Nuestro Señor.
Pero también empecé a intimar con una Presencia cercana a la que podía
acudir con absoluta confianza a buscar
consuelo, consejo para una decisión importante o ayuda en alguna
situación difícil. ¡Dios no estaba tan lejos! La distancia es la de la oración;
ÉL nos anima a considerarlo un amigo, con ese trato sencillo y afectuoso de la
familiaridad ¡y ÉL es nuestro Papá! Y siempre quiere lo mejor para cada uno de
nosotros. ¡Ah, pero SUS tiempos no son como los nuestros! Y a veces las
situaciones no se resuelven como pensábamos pero a la larga, son mejores los
resultados que Dios nos hizo esperar. Y nos mata la ansiedad; pero vamos
aprendiendo y tiene su recompensa. ¡Y cuántas veces esa impaciencia caprichosa
nos ha metido en problemas mayores por no prestar atención a la Palabra! No piensen
que ya es tarde para enmendar; todavía hay tiempo y ÉL sabe esperar a los que
se arrepienten con infinita paciencia y misericordia.
Con SU divina bondad, nos va enseñando con SU propia manera de esperar y
también de perdonar, a saber tomar nuestro tiempo para no enojarnos y perdonar las
ofensas, chicas o enormes, porque en el Padrenuestro decimos “Perdónanos
nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” porque
con la misma medida con la que medimos, vamos a ser medidos nosotros delante de
Dios.
Estamos hablando de perdonar y de ¡pedir perdón! aún a quien no lo
merecería a nuestro criterio; y ya sé que no se presenta muy fácil de encarar.
Pero estamos razonando de manera adulta, cosas muchas veces durísimas y
dolorosas, pero que hay que hacerles frente. De eso depende arriesgar la vida
eterna, ¡nada menos!
Con mi esposo, llegamos a cumplir 53 años de casados y luego, él partió
a la casa del Señor. Todos nuestros hijos ya habían formado sus propias
familias y nosotros estábamos disfrutando de un otoño compartido de la amistad
que había sido nuestro comienzo. Y una tarde, me toma de la mano y me pide que
me siente en el sofá, y se arrodilla delante de mí, llorando amargamente; le
pregunto preocupada qué le estaba pasando, y me dice que quería pedirme perdón
porque me había sido infiel siendo jóvenes. Los detalles me los reservo pero
quiero decir, que mi reacción fue instantánea “Por supuesto que sí, te perdono”.
Realmente, por mi cabeza pasaron mil cosas porque no es muy lindo encontrarse
con algo así después de una vida juntos, con cosas duras y otras dulces que
habíamos afrontado codo a codo. El blanquear todo eso, no fue fácil, pero también
eso lo hicimos codo a codo con la asistencia del Espíritu Santo, lo que implicó
que yo también pidiera perdón porque a veces, hay que examinarse con ojo
crítico si, tal vez hubiera habido culpas compartidas. Cuando murió mi Negro, quedamos
en vernos después, porque cuidamos nuestro valioso amor para siempre.
La primera vez que uno pide perdón, cuesta mucho, pero después se hace
natural y produce efectos impensados de amor y amabilidad, de la otra parte.
¡Hay que ir vaciando la mochila de las cosas negativas que dificultan llegar a
la meta! Y uno se siente verdaderamente liberado y en paz.
Tengo 85 años y, pertenezco a una generación bisagra entre dos siglos y
dos milenios; indudablemente, el cambio ha sido acelerado y brusco y de alguna
manera, nos ha empujado a adaptarnos a cambios naturalmente o medio a los
sopapos, y a algunos por ahí, nos ha agarrado mal parados y sentimos el
cimbronazo más que a otros. Varios de los progresos científicos, por no decir
muchos, han sido verdaderamente para agradecer y los seguimos disfrutado hasta
ahora mismo, aunque todavía no nos animamos a algunos. Pero, en el orden social
la cosa es diferente porque los cambios se convierten en gárgaras con arena, y
muchas veces, en aras de la nueva modernidad, nos sentimos obligados a dejar lo
que antes eran buenas costumbres.
Si estamos hablando de la sociedad, de la gente, hay cosas que
atraviesan tangencialmente los tiempos y las franjas etarias. Consideremos
espiritualmente esa misma sociedad, que entonces no ha ido evolucionando al
mismo ritmo que el progreso científico; el tema de la madurez de espíritu, va
quedando sin atención, sin la debida importancia; como si hubiera sido una
invención puramente humana que va perdiendo interés, descartando la divinidad
de SU CREADOR!!!
Llevamos una aceleración tal, que sin darnos cuenta, se está manejando
la inteligencia artificial a un nivel que, en las comunicaciones personales,
están trabajando para que los llamados no sean de persona a persona, sino que
esos contactos se hagan solamente por intermedio de plataformas en las que se
omitiría el contacto con el otro, perdiendo la humana necesidad de la relación
personal. Al menos yo, me siento que vamos con prisa y sin pausa, a terrenos
que ya no me brindan la seguridad que extraño, no porque esté anclada en el
pasado, sino porque no me da tiempo para pensar si son cosas buenas o no tanto.
Es en estos momentos que mi brújula inamovible es la Palabra de DIOS. Es
como el periódico de la mañana con la certeza de tener una información precisa,
y muchas veces comprobada, de sucesos que hay que ir teniendo en cuenta para
que no nos agarre desprevenidos de engaños, mentiras y falsos profetas! Etc.,
etc. Sólo es una sugerencia para el que pudiera necesitarlo…
Así
puedo seguir caminando, tomando lo que me da la vida sin sobresaltos. Y me
pongo a pensar en esos matrimonios jóvenes que reciben la bendición de los
hijos y no ejercen la autoridad de padres, con temor a que se los pueda juzgar
de violentos o anticuados, en vez de que, con cariño y mucha paciencia y
firmeza en las enseñanzas, a esos amores de su vida, niños a los que se les
evita cualquier stress, porrazo en las rodillas o contradicción a los caprichos
y falta de respeto a padres y mayores, y van a soltar a la vida pobres personas
inmaduras que, ante la menor contrariedad de su humano devenir, se van a
encontrar sin saber cómo afrontar los mínimos
o serios obstáculos del camino. Y entonces ya no se podrá hacer nada!
Pero teníamos sin tomarlo en cuenta, una
buena ayuda en algunos párrafos del Libro de Proverbios, por mencionar, el capítulo
13: versículo 24, “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo
ama, desde temprano lo corrige”. Y en ese mismo Libro, más adelante, hay consejos
para los hijos jóvenes, para evitar dolores de cabeza!
Quiero destacar como muy importante que, Jesús nos deja en el Evangelio
de San Juan 15:12, “Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros,
como yo os he amado”, porque en toda la Sana Doctrina es recurrente la
importancia que Jesús le da a las diferentes situaciones que se nos pueden
presentar en la relación con el prójimo, y corregir los comportamientos que en
aquellas épocas ¡y hoy mismo! de malos tratos, indiferencia, desprecio,
altanería o abusos de toda índole. Y, en el Evangelio de San Mateo 7:12 nos
plantea la notable “Regla de Oro” y nos dice: “Así que, todas las cosas que
queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con
ellos”.
De tal manera, que tal vez revisando nuestras habituales modalidades,
debamos cambiar ciertas y arraigadas costumbres por lo que se nos está
proponiendo en el pensamiento del Nuevo Testamento, si decimos que somos
cristianos… No es fácil, pero vale la pena!
Hay que leer también la letra
chica, por ejemplo, en el Libro de Génesis 4:9 del Antiguo Testamento, cuando
Caín mata a su hermano Abel, “Jehová le pregunta a Caín: ¿Dónde está Abel tu
hermano? Y él le respondió: ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?” Aparte de
homicida, ahora diríamos además agravado por el vínculo, porque naturalmente
Caín debía haber cuidado de su hermano, en cambio lo desprecia como hermano y
lo mata. ¿Y la Regla de Oro?, y hay veces que no matamos pero miramos para otro
lado y dejamos pasar situaciones claramente injustas… hay vínculos no
especialmente de sangre pero como si fueran, amigos, compañeros de estudios,
compañeros de trabajo, o simplemente conocidos con los que tenemos trato, todos
ellos son nuestros prójimos con los que nos obliga la Regla de Oro, también.
Cuando cambiamos nuestra actitud con esas personas, con una sonrisa o
con un comentario amable vamos a notar también, que hay respuestas más cálidas
y positivas en gente que antes no lo hacían.
Si consideramos el 8º Mandamiento que dice NO HURTAR, no solamente
hablamos de apropiarnos ilegalmente de dinero o bienes de alguien, allí también
deberíamos mencionar nuestras deudas fiscales, las cuentas de la luz, del gas,
en caso de no pagarlas aun teniendo los medios.
Echando una mirada simple al 10º Mandamiento, podríamos ubicarnos
rápidamente en el siglo XXI, cuando ansiamos o envidiamos, y postergamos
verdaderas necesidades por adquirir bienes para satisfacer nuestras
vanidades, y no reales urgencias.
Como muestras, van estos botones de la Sana Doctrina, y mi mensaje es:
¡no se queden con un poquito cuando hay tanto y tan valioso por descubrir!
El Señor Jesucristo anuncia: “El Espíritu del
Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los
pobres; a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los
cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar
el año agradable del Señor.” Es el Evangelio de San Lucas 4:18-19.
Los cristianos no necesitamos un altar con imágenes ni oropeles, es más,
en el 2º Mandamiento Dios prohíbe puntualmente tener imágenes y mucho menos
adorarlas en altares. Simplemente porque nuestro Dios es invisible y no se lo
puede representar de ninguna manera, y hay que llegar a ser adoradores de ÉL en
espíritu y en verdad. Y de paso, recordar que el único intercesor entre Dios y
los hombres es Jesucristo Hombre. Y siempre que queremos tener una oración o
una simple charla con nuestro Padre Eterno, no necesitamos ir a una iglesia;
tan sólo algún lugar tranquilo, nuestro dormitorio o manejando el auto o
viajando, caminando, sentado o acostado, con un corazón dispuesto a contarle a
ÉL nuestras circunstancias; ÉL es el mejor amigo que está en todos lados y
escucha siempre y también consuela! Creo que lo que nos pasa a muchos es,
habernos quedado con el Jesusito o el Diosito de nuestros primeros años
debiendo haber ido evolucionando esos conceptos infantiles con información que
nos fue faltando, y dejamos a Jesús y a Dios en el mismo estante de los Reyes
Magos o el ratón Pérez.
Me pasó que, siendo ya una mujer grande, me encontré pensando que yo no
podía ir a la iglesia y arrodillarme ante imágenes, creyendo en Dios que
debería estar por ahí pero no lo percibía y de repente me cuestioné ese Dios ,
que si era tan infinitamente poderoso no podía caber en mi cabeza, y recalculé
a Dios!!!! Y me dio vuelta toda la cabeza; comprendí todo ese andamiaje
espiritual a medio terminar; que no era sólo esa parte que tenía de antes,
¡había más, mucho más!, y lentamente, con mucho cuidado y respeto, me asomé a
la Biblia y fui completando mis baches espirituales; dejé de tener pudor de
manifestar mis creencias, en pleno siglo XX con el auge de todo lo psicológico,
con acento en el materialismo. Pero ahora yo podía hablar de mi Dios para el que
los sabios, físicos, astrofísicos o médicos muy evolucionados, que todavía hoy,
no tienen explicación para muchas cosas que se han ido encontrando; mi Dios que
no se puede ver pero que está en toda la Creación, que es la Plenitud de todas
SUS cualidades de manera infinita, y una de ellas es SU Infinito y perfecto
Amor, pero también SU Infinita y perfecta Justicia…
No es un Dios de mal o buen carácter, ÉL es inmutable y muy paciente con
nosotros, pero cuando colmamos esa infinita medida, SU manifestación es a un
nivel tipo el Diluvio Universal! Explico
que en aquellos remotos tiempos, en la tierra se había producido una decadencia
moral y espiritual total, de manera que los únicos que se salvaron del
exterminio fueron Noé, su mujer, sus hijos, Sem, Cam y Jafet y las esposas de
ellos. Y cuando los apóstoles le preguntan a Jesús cómo va a ser el final de
los tiempos, ÉL les responde: “Como en los días de Noé, por la corrupción y la
degradación moral de la Humanidad”, está en el Evangelio de san Mateo 24, desde
el versículo 35 al 39; ¡nadie puede decir que no se avisó con tiempo!
Cuando nos acercamos como con una
lupa a muchas cosas que no entendemos, en lo que concierne a nuestro yo
íntegro, vamos apreciando los tres niveles bien diferentes de nuestro ser, a
saber: cuerpo, alma y espíritu; el cuerpo obedece al alma y el espíritu
cohesiona todo. El cuerpo es lo que vemos y que el tiempo va deteriorando, el
alma es el almacén de todos los sentimientos desde los más buenos hasta los
peores y debemos aprender a ejercer dominio sobre ellos, ejerciendo el libre
albedrío y elegir entre el bien y el mal. El espíritu es el soplo de vida que
recibimos al nacer, directamente de DIOS.
Estoy terminando este librito pequeño, que no es para leer mucho, sino
para pensar en uno mismo, en lo que tenemos y en lo que nos falta o mejor
dicho, en observar lo que podríamos replantearnos; tratándonos con cariño,
sacándonos esos puñales espirituales que nos duelen desde hace tanto y que nos
impiden que disfrutemos de esa vida en abundancia que Jesús nos ha regalado
desde la Cruz! Nuestro DIOS, el único que perdona nuestros pecados es
infinitamente misericordioso, y ese pecado, de cualquier color y envergadura,
al escuchar un corazón arrepentido verdaderamente; ¡es borrado y olvidado para
siempre; sin culpa!
A mis lectores, gracias por haber llegado
hasta acá porque fue escrito por amor a ustedes.
Nela García Cano
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