DEL ARTE DE LA MEDICINA Y OTRAS COSAS
A un pedido de mis alumnos de la facultad de Medicina que se recibían, para que les hablara de cómo comenzar su contacto con los pacientes, les dije:
" Hablando del dolor, ese que deben aprender a aliviar , hay tanto que quisiera decirles ... De mis primeros pasos, recuerdo mi primera vigilia en una sala de partos.Solo con mi ignorante impericia,, me encuentro con una corpulenta mulata a punto de dar a luz y que se quejaba con tremendos gritos. En mi tribulación, se me ocurre decirle que no gritara de esa forma, que no podía doler tanto. Y me contesta: "se ve muchacho, que nunca tuviste que evacuar una sandía!" Aprendí entonces a respetar el dolor que no nos duele, el dolor del semejante, ese para el que no existe método externo que mida su presencia, su ausencia , o su intensidad.
La mitigación del dolor físico o moral, es parte del compromiso con su paciente, y por tanto no somos quiénes para exigirle que refrene sus lamentos. El dolor de otros a veces, incomoda al médico al punto de casi "castigar" al paciente adolorido, en especial si es un delincuente. Además de ser un don divino, el médico nunca debe ser causante de más dolor. Destruir la esperanza es pecar de crueldad.
Utilicen con sapiencia el inmenso poder de sus palabras...
Y una vez culminada la consulta, al despedir a su paciente, que siempre sea con una sonrisa suya o del paciente. Eso significará que han cumplido con su misión, brindando un consuelo o una esperanza."
Perdón por el plagio Dr.Rafael MUCI-MENDOZA, médico venezolano, y gracias de una paciente reconocida. Caracas, hace más de 30 años...
Ser médico no debe ser nada sencillo y sobre todo porque se trata de nada menos que la salud y el bienestar de pacientes como puedo ser yo. Siempre tendré consideración sobre los graves problemas que deben enfrentar y tratar de solucionar y revisaré mis opiniones sobre dichos profesionales con mucho cuidado.
ResponderEliminarDicho esto, tuve algún episodio desgraciado con algún médico y siempre espero que Dios ilumine a dicha persona pues sus malas maneras y su indiferencia ante el dolor y la adversidad fueron cuestiones que hicieron mucho daño. De todas maneras, como diría un viejo refrán: "La excepción confirma la regla" y por eso guardo un especial respeto por esa profesión.
Estar en los zapatos de otros, es desconocido para cualquiera. Sólo cuando te sacuden contra la pared o te pegan tres gritos, comenzamos a comprender el dolor ajeno. Vale tanto para médicos o como para cualquier otra profesión. Yo, personalmente, no me encuentro como para juzgar a nadie y menos dar ejemplo.
ResponderEliminarQué buen legado. Reconforta la empatía de éste médico. Genio. ❤❤
ResponderEliminarLaura.